martes 29 de septiembre de 2009

Fue entonces cuando todo encajó

Fue entonces cuando supe que estaría junto a mí toda la vida.

Yo era bastante joven, casi adolescente y todo ocurrió justo el mismo día en el que mi hermana volvió de Londres, mi madre terminó su libro y padre me regaló un PC, con monitor VGA y 40 Mb de capacidad - todo un lujo entonces. En cuanto a ella, resultó ser enigmática y complicada, muy inteligente y de una belleza un tanto particular, de esas que gustan o no, pero que no tienen término medio. Era algo mayor que yo; tan sólo unos años, pero mayor, y a mi me costaba un poco comprenderla, pero me había hipnotizado y me tenía a su merced.

El tiempo pasó, ella poniéndome a prueba, yo persiguiéndola, pero siempre acabábamos igual… Había momentos en los que decidí abandonar, pero cuando iba a hacerlo, de repente ella ofrecía una salida. Y así – como os cuento – iban pasando los días, los meses, los años. Y según pasaba el tiempo, yo iba conociéndola mejor y ella me hacía la vida más fácil.

Fue entonces cuando comenzamos a trabajar juntos.

Decidimos que ambos llegaríamos a hacer grandes cosas, pusimos mucho empeño en definir grandes proyectos y analizamos detenidamente lo que queríamos. Y estaba claro: queríamos trabajar en el sector hotelero. Los dos. Juntos.

Así fue, y así crecimos el uno junto al otro, con nuestras vidas ya perfectamente intercaladas, buscando objetivos comunes y comprendiendo que era inútil intentar estar el uno sin el otro.

Fue entonces cuando la concebimos.

Y fue allí mismo también, en el hotel en el que nos íbamos desarrollando profesionalmente. Recuerdo como fuimos educándola y contribuyendo a su desarrollo dándole el empuje suficiente para que llegara a ser una triunfadora. Al principio íbamos con ella con bastante tiento y con poco rumbo – éramos unos principiantes, como todos -.

A la vez que seguíamos invirtiendo mucho tiempo – nunca es suficiente – en su educación y progreso, fuimos logrando varias fuentes de ingresos de tal forma que teníamos acceso a ellas sin tener que salir de nuestro entorno. Logramos juntos muchos clientes. Tantos que tuvimos que diversificar las acciones comerciales y valorar a todas esas fuentes de ingresos de forma que iríamos prestando mayor atención a aquellos más importantes en una escala ABCD (que es lo que dice que hay que hacer cualquier consultoría que se precie). Mientras, nuestro mayor logro, aquello que era parte ya de nuestras vidas, seguía educándose y creciendo. Estaba claro, había que ponerla en lo más alto de la lista.

Fue entonces cuando descubrimos que también ella podía contribuir en todo aquel entramado

Y así lo decidimos. Ya estaba educada, era una preciosidad, y tan sólo faltaba presentarla en sociedad. Entonces nos dimos cuenta de que para hacerlo necesitábamos esa “sociedad” y que no sabíamos cómo conseguirla. Sabíamos de otras que se habían presentado con cierto éxito y pusimos todo nuestro empeño en estudiar cómo lo habían hecho otros. Con el paso del tiempo y tras mucho análisis, tiempo y paciencia, sobre todo paciencia, fuimos introduciéndola en los círculos adecuados hasta que, casi sin darnos cuenta, se convirtió en el mejor escaparate y la mejor fuente de ingresos para nuestra empresa.

Fue entonces cuando agradecí de todo corazón que mi padre me regalara aquel día ese PC con monitor VGA y 40 Mb de capacidad, el cual me permitió conocerla a ella; la tecnología. La nueva tecnología, esa que tantos quebraderos de cabeza me dio hasta que logré llegar a comprenderla, al menos un poco, y con la que logré concebir esa maravillosa y perfecta página Web, que, tras presentarla en sociedad logró reportarnos los mayores ingresos.

Fue entonces, por fin, cuando comprendí que mi propia página Web era mi mejor cliente.

Este post lo he publicado en la Comunidad Hosteltur para un concurso que se ha organizado bajo el lema "Cuéntame", y cuyo objeto es relatar experiencias o casos en los que se de protagonismo a las nuevas tecnologías y cómo han cambiado nuestras vidas.

Espero que os guste.

martes 22 de septiembre de 2009

Generar contenido o consumirlo: ¿Qué prefieres?

Ayer pasé gran parte de mis momentos online leyendo un post de Johana Cavalcanti en la Comunidad Hosteltur, en el que propone con muy buen criterio, que busquemos las vías (que las hay) para conseguir que sean nuestros propios clientes los que generen contenido para nuestra empresa. También he leído los comentarios a ese post y me he encontrado con ideas muy interesantes. Además, en este caso, en el post está la propuesta, y en los comentarios las ideas generadas. Es perfecto.

Me ha tenido entretenido bastante tiempo y he recogido grandes ideas para poder aplicar en mi hotel. Creo que todo el mundo debería leer estas cosas, consumir contenido, consumir contenido, consumir contenido….

…¡PERO SI TENEMOS UN PROBLEMA!

He visto cómo yo mismo he estado consumiendo el contenido generado por otros. La Comunidad Hosteltur es un lugar 2.0 en el que habitualmente participo bastante creando contenido y comentando en el contenido que generan otros, pero esta vez he ejercido de mero consumidor.

No he comentado en el post de Johana.

Si, como yo, muchos más nos convertimos en consumidores abandonando nuestro lado creador, me pregunto ¿cómo hacer para lograr lo contrario de los consumidores?. La idea del post de Johann es muy buena, pero choca frontalmente con algo que he leído en Silicon Alley Insider acerca de la evolución del uso del tiempo online desde 2003 hasta hoy.

Este gráfico se refiera al uso del tiempo online de los usuarios de internet Como se puede comprobar en este gráfico la gente utiliza Internet para el consumo de contenidos más que otra cosa.

El tiempo utilizado en consumir contenido en Internet hoy (7h) es un 88% mayor que en 2003 (3h. 42min.), según Online Publishers Association's Internet Activity Index.

De igual forma, en 2003 el usuario empleaba un 46% de su tiempo en Internet, comunicando, y este porcentaje ha descendido al 27% en 2009.

Así que me pregunto:

- ¿Cómo interpretamos esto?

- El hecho de que los porcentajes se muevan en esa dirección es importante, pero ¿quiere esto decir que llegará un momento en el que no se cree contenido? (Supongo que habría que ver el incremento de los usuarios en número, y no sólo en porcentaje)

- Los que aún creamos contenido ¿Hemos aumentado en número?, ¿acabarán quedando sólo unos pocos?

- Ante esta situación, ¿será fácil o difícil llevar por el camino de la creación a los nuevos usuarios?. (por ejemplo los clientes de tu hotel)

Me asaltan estas y muchas otras dudas, pero os dejo a vosotros los comentarios y las respuestas, para que no os quedéis en meros consumidores.

PD: Gracias anticipadas a Johana (Blog de una ecommerce) por haber dejado que utilice su post como ejemplo para la introducción de éste.

martes 15 de septiembre de 2009

Clasificación de usuarios de Internet desde la visión de la empresa: Convencer sobre Redes Sociales

Desde hace tiempo vengo luchando e intentando lograr encontrar la forma más idónea de transmitir el por qué la empresa en la que trabajo debe participar en las Redes Sociales. Y voy más allá planteándome cuál es la mejor manera de transmitir las bondades y beneficios de las redes sociales para cualquiera que esté en esta misma lucha, sea cual sea el sector al que pertenezca la empresa.

Algo de lo que estoy ya convencido es de que vamos muy acelerados. Pero para explicar esta afirmación particular y subjetiva, primero quisiera poner sobre la mesa una serie de cuestiones que me ayudan a encauzar todo esto de una forma coherente:

1- Hay varias clasificaciones, digamos oficiales, sobre los usuarios de Internet y la Web 2.0. Ya sabemos todos que convivimos nativos digitales, inmigrantes digitales, sabios digitales, el subconjunto de los early adopters, y cualquier otro calificativo con la coletilla de digital que queramos añadirle. Y, ojo, que esta clasificación me parece muy correcta y acertada. Pero también aquí vamos acelerados, muy acelerados.

Si nos enfrentamos a una sesión en la que tenemos que convencer a ciertas personas, la clasificación anterior no nos sirve, pues nos encontramos otra clasificación diferente. Al menos en los criterios. Hablamos entonces de

- Hasta 20- 30 años, los convencidos digitales. Estos nacen con ello y no es necesario convencerles de nada. La pena, y ahora si me refiero al sector hotelero, es que no son, precisamente a los que hay que convencer. Y, por otro lado, tampoco son ellos los interesados en convencer a nadie.

- Entre 30-40 y 45-55 años, los convencedores digitales, entre los que me encuentro (41, por si acaso alguien se lo pregunta). Y este es el grupo que más tarea tiene en este mundo digital, pues debe convencer al tercer grupo – que ahora veremos -. El problema es que los convencedores digitales hemos avanzado, estudiado y comprendido, tras muchas horas de lecturas y auto-estudio, y pretendemos que los demás (los del siguiente grupo) nos comprendan a la primera. Manejamos conceptos y los damos por asimilados, y ese es nuestro error.

- De 55-60 años en adelante, los incrédulos digitales. Ocupan la mayoría de los puestos de decisión y de ellos saldrá la última palabra a la hora de invertir dinero en lo que sea en base a sus propios criterios, los cuales están basados, por regla general en el único fin de la obtención de un beneficio económico, Además de un concepto de la productividad enfocado a algo así como que “el tiempo del trabajador es propiedad de la empresa”.

2- Como he dicho en el punto anterior, los conceptos que manejamos y la interpretación que damos a esos conceptos los convencedores digitales no encajan con la interpretación que les dan los incrédulos digitales. De esta forma, lo que debemos hacer es ir a lo simple. Así, ante afirmaciones como estas, respuestas como estas::

- “Internet es algo privativo de los informáticos. Si se me estropea Internet, ¿a quién llamo?...a un informático”.

Esta obsesión por identificar Internet con la informática es el primer punto a tratar con ellos. Deberíamos comenzar por ahí, por la base y hacerles comprender que Internet no es Informática (al menos como ellos conciben la informática). Incluso explicarles que Internet no se estropea, pues lo que se estropea es el ordenador, o una línea telefónica. Debemos explicarles, aunque sea por encima, que hay líneas de voz y líneas de datos.

- En el hotel ya tenemos Internet (al crear la página Web del hotel).

Lo que tienes en el Hotel es una Web. Y una Web no es lo mismo que Internet. Internet es el entorno, la maquinaria en la que funciona una Web.

- Tal o cual empresa nos va a hacer la Web del hotel. ¿Podemos pedirle garantía de 24 meses?

Una página Web no es un lavavajillas. No tiene garantía general. O existe o no existe. ¿En qué aspecto concreto de la Web quieres una garantía?

- A mi Internet no me sirve como canal de ventas.

En este punto me refiero al sector hotelero. Para los que me leen y no pertenecen a este sector, decirles que en el mundo hotelero, un canal de ventas es una de las fuentes por las que te llega una reserva (por ejemplo una agencia de viajes). A los incrédulos digitales hay que explicarles que Internet no es un canal de ventas, sino una vía por la que acceder a los canales de ventas. Una vía más (no sustitutiva) como el teléfono, el fax o el email.

Hay más afirmaciones, pero tampoco quiero aburriros. La idea de este post es que vivimos una época en la que tenemos que

- Convencer de que Internet no es lo que los incrédulos piensan que es.

- Una vez conseguido el punto anterior, podremos pasar a hablar del 2.0 y las Comunidades y Redes sociales.

Si nos saltamos el primer paso, vamos muy acelerados.

Por último, y si me permitís un pequeño apunte, deciros que el hecho de que exista el grupo de incrédulos digitales no quiere decir que los convencedores digitales tengamos que ir de listos, porque si alguien tiene que dar lecciones de ámbito empresarial son ellos, y no nosotros. Es más, dentro de un tiempo, un tiempo en el que habremos abierto las puertas a los que vienen detrás – los convencidos digitales – nos encontraremos con que nosotros, los aguerridos convencedores, nos hemos convertido en incrédulos y los convencidos en convencedores. Es la vida, en digital o en cualquiera de sus representaciones.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Tan sólo una pequeña reflexión

Cada día leo varios posts y artículos, casi todos ellos relacionados con Redes sociales, aciones de marketing en medios sociales, blogs, Twitter,...

... y cada día me convenzo más de que hay muchos que no hacen más que hablar por boca de ganso.

Que cada cual lo interprete como quiera.

miércoles 2 de septiembre de 2009

Mi visión sobre Mindproject: Un proyecto que dará que hablar


Hace poco leí lo siguiente:

“Hay cinco ranas en una rama y, de pronto, una decide saltar. ¿Cuántas ranas quedan?... la respuesta es que siguen quedando cinco, pues una cosa es decidir y otra realizar la acción.” Yoriento en Utoi

La cita anterior me ha venido a la cabeza tras ver el inicio de Mindproject en la Red. Lo que ocurre es que en este caso, si Mindproject hubiera sido la rana, entonces quedarían cuatro, porque el equipo de Mindproject si ha pasado a la acción.

Y pasan a la acción en cuanto a lo siguiente, según mi particular visión:

Reinvención de los modelos de gestión y explotación turística, centrándolos en la innovación y el talento colaborativo. Con una clara visión de futuro y poniendo especial atención a la sostenibilidad y la responsabilidad social.

Como lo que busca esta nueva empresa es un enfoque cualitativo y experiencial enfocado al cliente final, basará sus acciones en buscar la forma de que sus clientes (empresas) se adapten a este nuevo entorno, lejos ya de ver la empresa turística tal y como se veía hasta hace muy poco tiempo, como un centro de coste en el que lo primero era el producto. Para ello abogarán por una cultura de Innovación, buscando generar capacidades y habilidades en Marketing, Distribución y tecnología. Pero para más detalle, os recomiendo que echéis un vistazo a su estrategia y a su decálogo.

Algo que me gusta de su filosofía es lo presente que tiene en todo momento la gestión del cambio, como algo esencial para poder abordar todo este valiente y ambicioso proyecto y ponerlo al servicio de sus clientes, mediante formación exclusiva en forma de talleres, coaching, formación “in house”,…

Por último, y por si el cliente no tiene o no quiere tener infraestructura para según qué áreas, ofrecen también la posibilidad de la externalización de las mismas.

A destacar, también su biblioteca de conocimientos y su sección de eventos.

En definitiva veo un concepto nuevo de consultoría, necesario, y con una Web necesaria también al más puro estilo 2.0, tal y como se ve en su estructura, su usabilidad y las posibilidades de compartir sus contenidos en las principales redes sociales.

Si consiguen todo lo que ofrecen (cosa que veo más que factible teniendo en cuenta el equipo de personas que lo forman), serán un referente en el sector a nivel europeo, si no mundial.

¡Mucha suerte, y al ataque!.